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miércoles, julio 07, 2010

... Carta a Justiniano

a Toro Salvaje

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Estimado Señor Justiniano


En referencia a su solicitud agradecerle el desprendido interés demostrado en incorporarse a Arkham Asylum y así mismo le informo que, a pesar del atractivo y largo de su historial, en estos dispares momentos no tenemos, tristemente, ninguna vacante en nuestras espléndidas y generosas instalaciones que se encuentran colapsadas.

Lamentamos enormemente pues tener que rechazar también las numerosas recomendaciones que nos han llegado adjuntas de los enfermos terminales, de las mujeres hermosas, de los músicos rabiosos y retorcidos de envidia, y también de los histéricos dueños de un piso, incluso del perverso y egoísta propietario de un bar, de la vieja arpía, del supuesto bromista espatarrado, de los preocupados y desconfiados alumnos, de algunas almas buenas, del mando a distancias, del presidente de su banco, de esos vecinos tan criticones y estirados y antipáticos, y por supuesto de los fanáticos clientes que les chirrían los dientes, y, obrando en justa consecuencia, mantendremos su gracioso historial en nuestra amplia base de datos durante un año, es decir, los 365 días del año contando a partir de mañana y descontando los días no hábiles, tiempo tras el cual deberá renovar su desinteresado interés, que seguro que no le faltará a usted y a nadie, en ingresar en nuestro Centro Psiquiátrico, remitiéndonos de nuevo su inestimable y graciosa solicitud.

Agradeciéndole de antemano su innata compresión, le deseo suerte en su gran, efusiva y justificada búsqueda de los ideales de libertad, paz y justicia.

Atentamente

Sra. Directora.

Blinde Gerechtigkeit

P.D.

Le adjunto mi número de teléfono por si le interesa invitarme a una cita a ciegas, me encantan los hombres que saben sorprender

viernes, abril 03, 2009

... La Viuda Negra (relato)

este pequeño relato lo escribí en el 2007 como ejercicio literario con una compañera de mi grupo ALDABA, ella tenía que relatar en forma masculina, y un servidor en femenino, espero que sea de vuestro agrado.


LA VIUDA NEGRA

Señor comisario. No, no sé cómo ha podido Usted hacerme esto. Además, no entiendo cómo me ha pillado, soy una mujer muy meticulosa, sabe Usted. Bueno, quizá me pasé un poco con el cianuro pero todo lo tenía yo muy controlado. Así me lo enseñó mi marido farmacéutico Juan, que en paz descanse. Sí, fue mi segundo marido, y me trató muy bien a pesar de su avanzada edad. No, ya vio Usted que la autopsia no ha revelado nada, que murió de un infarto como mi primer marido. Es que con estas edades, los hombres no aguantan a una señora de buen ver como yo. ¿Ha visto Usted mi piel? Tersa y suave como la seda. Ah, los pechos. Sí, me las operé con la herencia de mi primer marido Jonathan. Mi madre así me lo aconsejó siendo yo pequeña ya que un niño me enseñó lo que tenía entre sus piernas y mi madre me dijo que cuando sería mayor tendría con este cuerpo muchas, pero muchas como esas a mi disposición si sabía aprovechar las curvas de una mujer. Es que los hombres se vuelven locos por mis pechos. Me costaron una fortuna, sabe Usted, como sino se hubiese fijado ese decrépito y rico farmacéutico en mí con mis 90-60-90.
¿Cómo lo hice con mi primer marido? Muy fácil, Jonathan estaba siempre solo y yo solía limpiar su casa hasta que un día se fijó en mi culo, ay los hombres. Cuando ven una minifalda se vuelven como unos animalitos mansos ¿Qué más quiere que le cuente? Conseguí que me pusiera en su testamento y una noche le apeteció hacerlo conmigo, y, un poco de vino y algunos movimientos sensuales con mi cuerpo y su corazón dejó de latir, ay, justo cuando iba a sentir un orgasmo por primera vez en mi vida. Qué mal lo pasé, de verdad, me quedé a medias pero con una gran fortuna. Desde entonces los hombres ya no solo me querían por mi cuerpo, bueno, eso pensé.
Pero, ¿cómo ha podido sospechar de mí, Señor Comisario? Yo soy una viuda muy afligida, más en estos momentos cuando aún no he enterado a Jonás. Mire Usted, señor comisario, le propongo un trato. Sé que usted me ha estado siguiendo mucho tiempo y supongo que, le hago un poquito de… Ya sabe, no, además Usted es un hombre atractivo, fuerte y policía. El deseo de cualquier mujer. Usted y yo, ya sabe la fortuna que tengo, si hace usted algunas cosillas para que no tenga que ir a la cárcel, pues, estaría encantada de ser la esposa de un comisario tan importante como Usted. Además, Usted, a punto de jubilarse, solo, sin nadie y yo, sola, sin nadie. Podríamos pasarlo muy bien. Los dos lejos de este mundo terrible de ladrones y asesinos, en una playa paradisíaca, por ejemplo o… yo podría hacerlo muy feliz. Tengo ropa interior muy fina y cara y preparo excelentes comidas y unas cenas muy, pero que muy excitantes. Ah, bueno, también puedo preparar comidas vegetarianas y sin sal. Ah, que no puede tener mucha excitación por lo del marca pasos, bueno, pero podría ser una amante callada y sumisa. ¿Cómo? ¿Un secreto? No me había imaginado a Usted así, me ha ofendido. ¿Qué? ¿Usted, que parece tan viril? ¿Qué preferiría antes a un hombre que a una mujer como yo? Pero si yo no soy rubia del bote,… no me haga llorar, por favor, entonces, ¿tendré que ir a la cárcel por matar a un hombre de ná?

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