al viento en el balcón de la noche,
mi corazón tendrá una pasión olvidada
como si bebiera la garganta del miedo,
como si llenara la bañera de palabras,
yo sólo sufro tu ausencia callada,
la soledad azotando las olas del mar,
a dónde irán mis ciegos ojos a nadar?
Tanto te debo, amigo, saber de poesía,
te espero aquí con la copa de vino sin más,
aquí apretado entre las costillas del verso,
sólo espero algún que otro garabato de voz
que cuelga en este mundo incontable,
pero, “vos sois como yo, no un poeta
pero sí podés ladrar en la tormenta”,
hoy solo me salen aullidos del alma,
para morir un poco en la nada
y, sabiendo que me falta tiempo,
me falta decirte hasta mañana,
quién sabe si volverán las golondrinas
o, viceversa, vos acá que es aquí,
y yo allá que es allí por ti o por vos,
todo esto se vuelve un arco iris oscuro
sin palabras que morder en este mundo…
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