queridos amigos y amigas, huéspedes, navegantes, .... más poemitas que me encontré en la botella en la orilla de un mar de mi amigo
El Maquinista del Mar
iii
… regresar, regresar ¿adónde, dulce mar? Llévame como viento, elévame como tifón, arráncame este noray de mi corazón para regresar a mi ciudad, regresar, regresar, ¿adónde, salado mar, adónde me has de llevar?...
iv
… llévame al mar llévame al mar deja todo atrás y que huela a sal
llévame al mar y conviérteme en sal que hoy voy amar incluso el mal
llévame al mar llévame al mar y hazme lobo de mar que no quiero llorar
llévame al mar llévame al mar y hazme olvidar todo mi pesar
... buscando las musas encontré, caminando por las orillas de los siete mares, una botella en la que venían estos versos y más, firmadas por El Maquinista del Mar, así que, sigue vivo a pesar de que no recibo noticias suyas ...
i
… dicen que el futuro todo lo cura, que hoy es dolor y mañana olvido, que ayer fue aprendizaje de titubeos para no cometer tan salvajes errores en este presente y futuro imperfecto…
ii
… fui a cruzar el ancho mar por palabras que comprar en una isla donde sirenas cantan con tanta destreza que no volví a regresar jamás a donde hubiese penas … .
… las velas de la memoria se han desplegado como la servidumbre de mi pasión en las entrañas de mi alma, sin embargo, los cabos sueltos de tus huellas ahogan despacio mi corazón, el holocausto de tu silencio masacra la madera de mi costado,… es un asedio constante y meticuloso, dañino pero he conseguido levar anclas y voy tras una luna en fuga desde ayer...
… ahora, en alta mar, soy la resurrección del olvido relegado a la oscuridad de un camarote empolvado por el despecho y la ausencia, soy la idolatrada tristeza de los bajos fondos del alcohol y de los suburbios más perrunos de la soledad encandilada por el frío mestizo del dolor y la rabia del tiempo, soy el mapa del miedo dibujado en la piel del recuerdo, soy como cuando ya nada tienes entre tus manos y todo desaparece sin más dentro de tu alcance, soy como la arena del tiempo, atrapado y consumiéndome en la bodega del exterminio de la incertidumbre, voy despacio, despacio, muy despacio, … afuera empieza a llover, la sal lame mis heridas,…
P.D.
… se acerca una tormenta y tengo que cerrar las escotillas, no quiero incomodar a mi invitado. El diablo y yo estamos jugando a los dados …
Algunos supongo que os acordáis del Maquinista del Mar,
(de mi antiguo hotel),
y aquellos que no, pues, eso, que ha vuelto
por el amor de una mujer
que desapareció repentinamente un día y que ahora ha vuelto
a dar señales de vida
después de casi 3 años
pero ella está como ausente, no contesta ni dice nada …
… tras el parragón de una eternidad callada has vuelto para liberar mis batallas con la locura en el oscuro mar de tu ausencia, has vuelto como una tormenta invernal a mis costillas para hacer rodar mi amor desde las cumbres de la amargura por los pálidos acantilados de los recuerdos vaciados de dolor. ¿Has vuelto, tú? Amor,… ¿Vuelves para expulsar mi calma idílica al devastado país de los infiernos solitarios, vuelves para derrocar la consolación y calarme en la desesperación del llanto? De nuevo te siento sobre la piel curtida de mi corazón. Cuán solo voy por mi triste soledad sumergido en una extraña sinfonía de desamor, pero sé, pasados treinta segundos, mataré, si debo, al recuerdo de mis sueños, al deseo de tu amor mentiroso ya que no soy un servidor de nadie y menos de un pasado muerto que resucita de sus cenizas y alimenta la burla del destino… pero estrujo mi rabia, la mastico, la escupo e intento salir de este atolladero sintiendo como me ataca el amor,…
La estaca de Eros en mi corazón se pudrió, sabes, solo quedaron astillas que cicatrizaron junto a los racimos de estrellas donde te busqué infinitamente. ¿Por qué has vuelto? ¿Cómo puedo fingir que nunca te he amado? Voy despacio entre la lentitud de la agonía sobre la confusión del cobre que ahoga el azafrán de mi corazón. Sabes, ya no sé nada. No entiendo cómo esa tumba que forjé con mis lágrimas para tu olvido se ha podido abrir otra vez. No sé si sabes que no soy quien fui antaño, ahora solo camino como un triste muerto viviente desvanecido en la penumbra entre los jaramagos de un sueño inalcanzable, perdido en el bulevar de los sueños rotos. El vacío almacenado de los vientos de la sinrazón se acumula en mi mente como el polen del sinsabor inventando para la encrucijada del desamor, ahora vivo de las limosnas de la incertidumbre, del deseo, del aleteo de las mariposas que mueren sin satisfacción sobre el papel oscuro de mis letras. Tanto tiempo, tanto que perdí la noción de haber muerto para vislumbrar de nuevo que puedo resucitar de un momento para otro y volver a recorrer las pesadillas mi alma, de mi amor, de mí,… y tú, de nuevo,… cuánto te he echado de menos, cuánto…
¿Pero qué ocurrirá ahora mientras te decides amarme de nuevo o dejar que se rían de mí los arcanos de la profanación? Fíjate en mis ojos, ya no son una fuente para alimentar amaneceres, solo brotan de ellos sangre que derramé para un pacto con el diablo. Dime, amor, ¿he de convocar a los mercenarios de la alegría o vivir con la sonrisa perturbada del bufón de la ilusión? Has vuelto y no lo entiendo, ahora solo sé que las amarras del amor se han soltado de nuevo y que finalmente se me ha roto el mundo y escapo como alma perdida por el agujero que se abrió por el disparo repentino de tu retorno, siento como la manada de hambrientos deseos me persiguen para devorar mi voluntad, hace frío…
Me recomiendan no salir, a pesar de todo, limpio el polvo de los recuerdos al parche de ojo, saco la carcoma de tristeza a la pata de palo, limpio el óxido a la felicidad del garfio, plancho la bandera del futuro incierto y pongo a orear las velas de la aventura y he llenado cientos de barriles con amor mientras tú vas desatando la furia de tu caja de Pandora sobre mi pecho. Se apodera de mí la oscuridad del desahuciado en mi piel, suelto los cabos de mi alma y dejo que mis lágrimas acaricien la lluvia que cae intensamente sobre mí para despedirse,… ya estoy dispuesto a luchar contra tormentas y tifones, a sentir los dientes de tiburón en mis carnes, a escuchar el canto de sirenas y …
… observo de nuevo el muelle viejo de mis penas, mi amor bajo el yugo de tu ausencia, ya nada parece importar, me aferro aguerrido a la quilla del destino mirando fijamente el cielo que te nombra y, aunque me cueste la vida, me he vestido de gala y, por ti, me he vuelto a convertir en El Maquinista Del Mar para surcar los siete universos buscando aquella estrella que huela a tu nombre…